Cruz Roja refuerza sus planes de contingencia para garantizar la seguridad sanitaria de las personas refugiadas que atiende

Badajoz, 24 de abril. Cruz Roja Española en Extremadura ha reforzado sus planes de contingencia para garantizar la seguridad sanitaria de las personas refugiadas que atiende en sus centros en la región.

“Desde el inicio de la pandemia, la Institución ha extremado en las instalaciones que gestiona las medidas de limpieza y desinfección, ha facilitado a las personas las medidas de higiene a adoptar, como el lavado de manos, y ha establecido protocolos de actuación en caso de contagios y pautas a seguir ante posibles síntomas”, comenta Marta Pizarro, Responsable del Programa de Atención a Personas Inmigrantes y Refugiadas de Cruz Roja en Extremadura.

Una de las medidas esenciales es el distanciamiento social, tanto entre las personas que viven en los centros como entre ellas y los trabajadores y trabajadoras. Éstos últimos deben acudir a los centros con guantes y mascarillas de manera obligatoria y, además, cambiarse la ropa que traen de la calle por prendas limpias una vez acceden a las instalaciones.

En recintos como el Albergue Juvenil El Prado de Mérida se han establecido, además, turnos de comida y uso de espacios comunes como las zonas de estudio para evitar que muchas personas coincidan a la vez y se puedan preservar las medidas de distanciamiento social. Éstas han sido para muchas personas las más complicadas a la hora de adaptarse a la nueva situación.

“Al principio fueron un poco incómodas porque por el distanciamiento social teníamos que estar todos separados a dos metros de distancia. Estábamos todos acostumbrados a compartir siempre y eso realmente fue lo más estresante, acostumbrarnos a estar separados unos de los otros”, según explica Omar Josue Guerrero, una de las personas refugiadas que vive en este centro de la capital autonómica procedente de Venezuela.

INFORMACIÓN Y APOYO

Además de las medidas de higiene, el voluntariado y los trabajadores de la Institución ofrecen información y apoyo a las personas que viven en los centros.

“Mucha información, resolver muchas dudas, trabajar toda la ansiedad y las inseguridades que les generaba toda esta situación. Ya no solo por la pandemia, sino por su propia situación administrativa, legal y, además, laboral que tenían en el país”, apunta Rebeca Fernández, trabajadora social de Cruz Roja Española en Extremadura.

Yelda Boran es natural de Turquía y apunta que es una situación totalmente nueva y desconocían como proceder. “No sabíamos qué teníamos que hacer. No sabíamos cómo teníamos que cuidarnos. La Cruz Roja nos enseñó muchas cosas, son ejemplos buenos para nosotros”, subraya, al tiempo que afirma que antes tenía miedo pero ahora se siente bien y agradece el trabajo y los cuidados de los trabajadores de la Institución, una percepción que comparte Franklin José Santos, procedente de Venezuela. “La Cruz Roja como ONG que nos ha acogido, nuestra familia acá en España, nos da las indicaciones, nos informa bien claro de lo que son los distanciamientos sociales, todo el protocolo de protección e inmediatamente todos entendimos el mensaje y nos hemos activado”, subraya.


SANIDAD, EDUCACIÓN Y TRABAJO

En los centros se cuenta también con atención sanitaria primaria y se garantiza la alimentación, ámbitos en los que las medidas de higiene también se han extremado para evitar contagios.

Los niños y niñas que residen en los centros mantienen sus clases a través de las vías telemáticas. “Han seguido con la teleformación, aquí nos han facilitado los horarios, la conexión a la red y a través de Rayuela se ha garantizado que los niños tengan esa comunicación”, detalla Santos, quien también valora la continuación de la teleformación de las personas adultas.